¿Cuánto vale su empresa? Por qué el valor de una empresa puede ser muy diferente de cuánto se pude obtener al venderla.

No todos los días un Empresario vende su compañía, y es fácil quedar atrapado en la emoción de lo que esto puede significar. Algunos Empresarios sueñan con el día en que venderán su negocio, pero pocos se sienten cómodos al analizar la valorización de su empresa con un posible comprador.

Aquellos que han sido Asesores, tanto en la compra como en la venta de empresas, entienden que es crucial contar con una valoración realista como punto de partida en este complicado proceso.

Pero hay un problema. Valorar una empresa no es una ciencia exacta, sino una combinación de estimaciones y prejuicios, tanto por parte del vendedor y como del comprador.

El punto de partida puede tomar muchas formas, dependiendo de los sesgos y suposiciones incorporados en el cálculo del valor, y una historia convincente puede ser tan importante como unos números saludables.

Una valoración es un punto de partida válido, pero ¿cuáles son las estimaciones, sesgos o prejuicios que el dueño de una empresa debe tener en cuenta?

Para empezar, el dueño de una empresa debe estar consciente de todas las emociones que traen a las negociaciones. Los emprendedores tienen una relación muy emocional con su empresa y a menudo estás emociones pueden obstaculizar una valoración realista.

Por otro lado, los inversionistas son también humanos y quieren conocer la historia del negocio y, sobre todo, cómo ésta sustenta la valorización, pero no puede ser cualquier historia, tiene que ser en la práctica plausible, posible y probable (Aswath Damodaran).

Los empresarios tienden a exagerar el valor de su negocio o en otras ocasiones pueden pensar que no vale tanto como realmente vale. La valoración de una empresa se trata de medidas tangibles sobre el rendimiento de la empresa, su crecimiento y el riesgo involucrado.

Las expectativas de los compradores y vendedores en el marco de un proceso emocionalmente cargado, pueden presentar una perspectiva desalentadora para ambas partes. Es por eso que la confianza y el respeto es lo más importante para el éxito de un proceso de venta, pero debe comenzar en algún lugar.

Es en este momento cuando el Empresario debe buscar un Asesor que pueda ayudarlo a comprender el valor de su empresa y cómo este valor se construye. En otras palabras ayudarlo construir un buen punto de partida.

El Asesor en M&A como facilitador de la transacción

Cualquiera que haya asesorado un proceso de Fusiones y Adquisiciones (M&A por sus siglas en inglés) sabe que una transacción puede cerrarse o no por un sin número de razones.

Esto ocurre todavía más cuando se trata de comprar o vender una empresa mediana, la que en el Perú generalmente es una Empresa Familiar.

En estos casos el dueño de la empresa, que se ha dedicado toda su vida a hacer crecer su negocio, se enfrenta por primera vez a un proceso de M&A y por supuesto, difícilmente lo entiende. Aquí la pregunta debería ser ¿Porque debería hacerlo?

En estas circunstancias es cuando el Asesor tiene que ir más allá de su papel “técnico” y convertirse en un “consejero”. Tiene que poder guiar a su cliente, al dueño de la empresa, los abogados y a todos los que intervengan en la transacción a través de las diferentes etapas del proceso de M&A.

Es aquí cuando el Asesor, cuidando los intereses de su cliente, tiene que tomar la actitud de facilitador, sin importar el lado de la mesa en el que se encuentre en ese momento, preocupándose realmente cerrar con éxito la transacción.